«La vida pirata» no suena igual después de una derrota. Vallecas se empadronó en Leipzig durante tres días para tocar la gloria, para sentir que el vecindario asimismo tiene derecho a gozar de los espacios acotados para los ricos. Pero el Rayo, con los nervios, llegó tarde a la cita con la historia. La oportunidad de ganar el primer título de su historia para la Franja pesó demasiado en las cabezas de sus players. Tenían prisa por venir al éxito y eligieron acortar el desarrollo para llegar al área contraria.
La presión del Crystal Palace les agobiaba en la salida y entendieron que un pelotazo era la mejor forma de llegar al área contraria. El Rayo dejó de ser el Rayo y por ahí comenzó a perder la final.
El Palace es otro aparato de vecindario , poco acostumbrado a las rondas finales de los campeonatos , pero ya fue vencedor de Copa el año pasado en Inglaterra y de la Community Shield, tras derrotar al City y al Liverpool. Barrio sí, pero gentrificado, de esos que se ponen bonitos y cambian las tiendas de ultramarinos y los bares de toda la vida por barberías de diseño y gastrocosas para que los visiten los turistas e inviertan los extranjeros con dinero.
Un aparato con dinero, pero al que no le incordian los pelotazos. Poco le importaba que la posesión fuera del Rayo, que diera mucho más pases o incluso que corriera un tanto mucho más en la primera mitad. Se encontraba inquieto también , pero no requiere jugar bien para sentirse cómodo. Con varias arrancadas de Yéremy Pino era feliz, aunque al internacional canario le pegaron un par de tantarantanes en los primeros minutos que le dejaron sin ganas de intentarlo bastante.
Hasta que Wharton avanzó hacia el área del Rayo sin que nadie le molestara en la salida. Su tiro lo despejó Guerra y la fortuna , de la mala, lo llevó a los pies de Mateta para empujar el único gol del partido. Ahí fue cuando empezó a gozar Yéremy Pino, cuando el Rayo se echó hacia delante y quiso el balón a su manera. Con menos prisa, pero con espacios a la espalda por los que el canario podía correr.
Yéremy ha podido marcar el segundo en una falta que pegó en los 2 palos y en otro mucho más tras el intento de despeje de Óscar Valentín. Parecía aquello una señal para la remontada, el disparo de salida a fin de que el Rayo fuera de nuevo el Rayo. Fue Lejeune, el que decidió echar la pelota al suelo, si bien la escasa movilidad de sus compañeros a veces le obligara al pelotazo.
Atacaba el Rayo hacia el fondo donde esperaba su afición en la segunda parte. Pero ni aunque hubiesen aspirado para atraer el balón cuando atacaba su equipo , como hace The Kop, la mítica grada de Anfield en el momento en que el Liverpool agrede hacia ellos, hubiera cambiado la historia.
«No conocí mayor victoria que contigo en una derrota», rezaba la pancarta que presidía el fondo tras el final del partido. Entre lágrimas y banderas al viento la afición lloraba una derrota con la que absolutamente nadie contaba. Pues en el momento en que jamás has llegado hasta allí no conoces el camino de la victoria, pero tampoco el de la derrota. Nadie sabe cómo se vuelve de eso a menos que se regresa con orgullo, el de un barrio que ha estado a puntito de conquistar Europa con sus valores de siempre y en todo momento. Había familias, conjuntos de amigos, jóvenes y mayores. Había barrio , comunidad y sentimiento. Había verdad. Y había un título que ya no va a ganar el Rayo, pero que quedará en la memoria de Vallecas para toda la existencia. Como el primer ascenso con el gol de cabeza de Felines, como el «Tamudazo». Podía haber sido «la final que ganamos» y será para toda la vida «la final que jugamos». Leipzig está ahora en la historia del Rayo. Todo el mundo recordará dónde estaba cuando Alemao estuvo a punto de marcar mientras Iñigo desde la banda hacía el ademán del remate.
«La vida pirata» no suena igual después de una derrota. Suena tan raro que en Leipzig no sonó, aunque continúe siendo la vida mejor.
El Crystal Palace y el Rayo Vallecano se combaten por primera vez en un partido oficial tras haberse clasificado ambos para sus primeras fases finales de una competición de clubes de la UEFA en lo que es, para los dos , su segunda campaña continental. Antes de esta temporada, los únicos partidos europeos del Palace se habían disputado en la edición de 1998 de la desaparecida Copa Intertoto de la UEFA, mientras que la única campaña previo del Rayo en la UEFA acabó con una derrota en cuartos de final frente su contrincante español, el Alavés, en la Copa de la UEFA 2000/01, predecesora de la UEFA Europa League.
Los \'Eagles\' cuentan con el máximo goleador de la competición, Ismaïla Sarr, con nueve muchos , pero quien espere un partido fácil en Leipzig es que aún no conoce al Rayo. El equipo se ha mostrado indomable esta temporada bajo la dirección del entrenador Iñigo Pérez y lo darán todo para traer el premio a España.


